Posteado por: joaquimlamorarecuero | 9 noviembre, 2013

La obesidad

De siempre se ha considerado la obesidad como una enfermedad de este siglo, sobretodo, debido al estilo de vida actual de nuestra sociedad. Se dice que la obesidad es el resultado de comer mal y no hacer deporte. Actualmente, estos factores predisponen, y mucho, a que una persona sea obesa (1, 3,4). ¿Pero son los únicos?

La obesidad es una enfermedad multifactorial (2) y como tal, iré proponiendo algunos de los factores que pueden predisponer a algunas personas a sufrir esta enfermedad. Actualmente, la literatura científica comenta la posibilidad de que existan unos “genes de ahorro” en algunas personas que dependiendo del estilo de vida que se lleve a cabo puede predisponerte a ser obeso/a, los genes de ahorro son aquellos genes que se han ido entrenando centenares de miles de años, en absorber y almacenar el máximo de calorías posibles en periodos de hambruna. El caso de los aborígenes australianos es un ejemplo claro. Se observó que, cuando se introdujeron los alimentos y hábitos de vida que se llevaban a cabo en Europa, empezaron a engordar mucho más rápido (2).

Sin embargo, la literatura científica argumenta que no son los únicos factores que pueden conducir a una obesidad. De hecho, algunos doctores expertos en genética hablan de una predisposición a tener obesidad en algunos casos, se han encontrado signos de obesidad en civilizaciones como la egipcia cuando los hábitos de vida eran distintos a los actuales. Sin embargo, según los científicos tener una predisposición genética a sufrir obesidad no quiere decir que hayas de tener obesidad en sí. Dependiendo de como sean tus hábitos de vida aumentarás o disminuirás tus posibilidades de sufrirla. La educación, el estatus socioeconómico, la edad, el tipo de trabajo, las horas de sueño e incluso la contaminación son factores que influyen en sufrir esta enfermedad (2).

Otro posible factor que puede predisponer a tener obesidad es el peso al nacer, aunque falten más estudios al respecto, parece ser que un bajo peso al nacer puede predisponer a la persona a retener mas tejido graso en la edad adulta (5), también un índice de masa corporal mayor al indicado al nacer puede conllevar un probabilidad más alta a tener obesidad de adulto. Además se ha podido observar una co-relación entre la diabetes mellitus gestacional de la madre durante el embarazo y el aumento a sufrir obesidad en la edad adulta del niño (6). Otro estudio también advierte la importancia de la leptina en la leche materna pues se observa que los bebés que se alimentan de leche materna con cantidades moderadas de leptina, disminuyen las probabilidades de sufrir sobrepeso i obesidad en los siguientes años de vida (7). En este punto, también sería interesante tener en cuenta la importancia del estilo de vida de la madre durante el embarazo, y el nacimiento del niño. Pues el momento de nacer del niño, si lo hace por el canal vaginal, es cuando empieza a colonizar su intestino de bacterias. Este hecho también se está considerando como uno de los factores que podría predisponer a algunas personas a tener una microbiota intestinal mala y ser un factor más, a favor a sufrir obesidad y todo lo que conlleva (9).

Teniendo en cuenta esta variabilidad de factores que intervienen en la obesidad, los científicos han descubierto otro factor donde han puesto su atención actualmente, es la microbiota intestinal. Se han podido observar algunos estudios hechos en ratones y humanos que dependiendo el tanto por ciento de bacterias intestinales que tenemos en el intestino, específicamente, bacteroidetes, firmicutes y actinobacterias, las cuales son el 95% de las bacterias intestinales, predisponen a algunas personas a absorber más calorías que otras, es decir, que el mismo plato de comida, podría suponer una absorción de más calorías para una persona que tiene una menor  cantidad de bacteroidetes y una mayor de firmicutes que para otra que tiene una óptima proporción (9). Actualmente, se han hecho algunos estudios en ratones con resultados esperanzadores a encontrar una terapia más, que ayude a las personas obesas a mejorar su enfermedad. Hacen falta más estudios en humanos para poder sacar unas conclusiones claras, las cuales, nos puedan ayudar a tratar la obesidad. Además, sería muy interesante conocer que terapias podríamos introducir si esta teoría científica de la microbiota intestinal fuera cierta. Algunos científicos expertos en el tema han comentado la importancia de los prebióticos i probióticos como terapia para tratar la obesidad (8). Siempre y cuando la teoría científica que estamos comentando se aposentara como cierta en el campo médico. De hecho, ya lo decía Hipócrates de Cos, el “padre” de la medicina occidental, que el intestino era la puerta de entrada a muchas enfermedades.

Aunque, creo que se debe tener en cuenta unos hábitos de vida saludables porque según mi punto de vista no creo que se pueda combatir la obesidad, sin tener en cuenta todos los factores que la predisponen, pues es considerada como una enfermedad multifactorial.

 

BIBLIOGRAFÍA

1)    S. Ludwig D., E. Peterson K., L. Gortmaker S. (2001). Relation between consumption of sugar-sweetened drinks and childhood obesity: a prospective, observational analysis. The Lancet. 357, 505-508.

2)    Ordovás J.M. (2013). La nueva ciencia del Bienestar. Nutrigenómica.Barcelona: Drakontos

3)    H. Epstein L., C. Gordy C., A. Raynor H., Beddome M., K. Kilanowski C.,  Paluch R. (2001). Increasing Fruit and Vegetable Intake and Decreasing Fat and Sugar Intake in Families at Risk for Childhood Obesity. Obesity research. 3, 171-178.

4)    G Kopelman P., D. Caterson I. and H. Dietz W. (2005). Clinical obesity in adults and children. Oxford: Blackwell.

5)    Singhal A., Wells J., J Cole T., Fewtrell M., and Lucas A. (2003). Programming of lean body mass: a link between birth weight,obesity, and cardiovascular disease? American Journal Clinical Nutrition. 77, 726-730.

6)     W. Gillman M., Rifas-Shiman S., S. Berkey C., E. Field A., and A. Colditz G. (2003).  Maternal Gestational Diabetes, Birth Weight, and Adolescent Obesity. Pediatrics 111, 221-226.

7)    Miralles O., Sanchez J., Palou A., and Pico C. (2006). A Physiological Role of Breast Milk Leptin in Body Weight Control in Developing Infants. Obesity 14, 1371-1377.

8)    M. Delzenne N., M. Neyrinck A., Bäckhed F. and D. Cani P.(2011). Targeting gut microbiota in obesity: effects of prebiotics and probiotics. Nature. 7,  639-646.

9)     Greiner T. and Backhed F.(2011). Effects of the gut microbiota on obesity and glucose homeostasis. Trends in endocrinology and metabolism. 22, 117-123.

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